miércoles, 11 de septiembre de 2013

CRISIS CAFETERA

REVALUACIÓN Y CRISIS CAFETERA

La crisis cafetera se debe a varios factores, entre ellos la re valuación del peso y la de-valuación del dólar. El paro cafetero fue la respuesta de un sector que se siente abandonado por el estado, que padece un desequilibrio económico por los altos costos de la producción frente a los bajos ingresos que reciben por la venta del grano a nivel interno.





La mayoría de los pequeños y medianos caficultores están padeciendo hambre, enfermedades y miseria, por culpa de estas políticas económicas adoptadas por el gobierno, todo por responder a una política económica para que no estábamos preparados como país, una política globalizada, una política de libre comercio.  

Miles de caficultores que protestaron en las carreteras del país durante doce días llegaron a un acuerdo por el que el Gobierno se comprometió a compensarles, sólo en 2013 y con un total de 800.000 millones de pesos, cuando el precio interno de venta del grano sea muy inferior al coste de producción. El acuerdo firmado contempla que el Gobierno otorgará a los productores un auxilio que se llamará "Protección al Ingreso de los Caficultores" (PIC) que será de 145.000 pesos para la carga de 125 kilos y se aplicará a todos los cultivadores. El tope para ese reconocimiento será de 700.000 pesos. Si eventualmente el precio cae por debajo de los 480.000 pesos, el PIC subirá a 165.000.


La revaluación representa un exceso de oferta de dólares en el mercado, lo que implica que los productores, comerciantes y exportadores reciban menos pesos por cada dólar. La revaluación es un fenómeno macroeconómico que depende  de múltiples variables como el aumento de las exportaciones, principalmente de petróleo, el  incremento de las remesas, privatización de entidades estatales, aumento de la  inversión extranjera por el mejoramiento de la económica y la seguridad interna, el déficit fiscal y el lavado de activos entre otras. En el caso actual el problema de la revaluación del peso es consecuencia de la estructura económica establecida por el Estado para aumentar la inversión extranjera, garantizar la permanencia de la cifra de desempleo en un dígito, lograr la confianza inversionista deseada y alcanzar la meta de crecimiento económico de 5 o 6% para 2013 y los años posteriores.

La crisis cafetera se debe a varios factores, entre ellos la revaluación del peso y la devaluación del dólar. El paro cafetero fue la respuesta de un sector que se siente abandonado por el estado, que padece un desequilibrio económico por los altos costos de la producción frente a los bajos ingresos que reciben por la venta del grano a nivel interno. La crisis se ve reflejada en las cifras: En 1993 Colombia producía 17 millones de sacos de café; el año pasado fueron 7,6 millones. Países como Vietnam en el mismo período pasaron de un millón a 22 millones, y Brasil, de 23 a 55. El año pasado el precio del café cayó un 30% en la Bolsa de Nueva York y la carga, que se vendía a $900.000, se fue de bruces y terminó costando $500.000.


El presidente Juan Manuel Santos es consciente de la situación: “Todos sabemos que existen dificultades en el sector cafetero...se bajó el precio internacional del café en una forma bastante pronunciada y la producción en los últimos 5 años ha sido baja; esa combinación ha afectado el ingreso de los cafeteros”. Los líderes agrarios exigen precios remunerativos del café, control de precios de fertilizantes y abonos y solución a la deuda y embargos en los bancos. También rechazan la importación del café y la minería en zona cafetera. A pesar de éstas soluciones temporales, el problema sigue siendo de carácter estructural y no coyuntural, es decir, son variables macroeconómicas sobre las que el estado no tiene control alguno, por lo menos en el corto plazo. Porque la política económica es un camino largo de cambios y transformaciones, y la que el país ha adoptado ha sido la neoliberal, que nada tiene de nueva ni de liberal. Habría otra solución y sería el control de capitales extranjeros, pero eso significaría sofocar el sector del empleo que está siendo alimentado por estos capitales, ya que el país no tiene el ahorro interno suficiente para poner en marcha los proyectos que tiene el estado en mente.



La solución temporal puede que de un respiro a los caficultores que andan en problemas con embargos y con cultivos insostenibles. La pregunta es ¿y que viene después del 2013? El respiro económico les sienta muy bien, pero el subsidio no garantiza el crecimiento del sector. Creo que la realidad es otra, que el gobierno es como un papá que no se comunica con sus hijos, que cree que está haciendo todo bien, que no espera retroalimentación, que no se sienta a planear a mediano y largo plazo.

Es injusto que se le haga esto a un sector como el cafetero, que ha sido el padre de la modernización del país, que ha sido el que con sus impuestos ha pagado la mayor parte del coste de la industrialización. Y si vamos a dejar de lado a uno de los sectores económicos que más nos ha remunerado, entonces que va a ser de la economía colombiana ¿solo importaciones? Risible. Por los caprichitos de algunos administrativos que solo quieren estar a la moda vamos con el sector primario del país en quiebra. Hay que esperar.


POR: Angélica Carvajal

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